Acabas de atrapar a tu perro comiéndose… sí, su propia popó.
Te quedas ahí, con cara de horror, debatiéndote entre el asco y la incredulidad, mientras piensas:
“¿Está enfermo? ¿No tendrá suficiente comida? ¿Esto es normal?”
Respira. No eres el único que ha pasado por esto, y no, tu perro no está loco.
Aunque parezca extraño (y lo es un poco), este comportamiento tiene un nombre —coprofagia—, por si quieres lucirte con el veterinario.
Y lo más importante: tiene solución.

Un comportamiento raro… pero común en los perros
Cuando un perro se come sus excrementos, es completamente normal que, como humanos, nos sintamos confundidos, incómodos o incluso avergonzados.
De hecho, hay personas que han llegado a cambiar de parque solo para evitar esas miradas curiosas que parecen decir: «¿Viste lo que hizo tu perro?».
Y claro, en medio de todo eso, empiezan a surgir un montón de dudas:
– ¿Esto puede afectar su salud?
– ¿Estaré haciendo algo mal como dueño?
– ¿Se va a enfermar si lo sigue haciendo?
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, no se trata de un problema grave. Sin embargo, sí es fundamental entender por qué lo hace y, sobre todo, cómo ayudarlo a dejar de hacerlo.
Perro comiendo heces: las causas más frecuentes y qué hacer
Un comportamiento normal en cachorros
En sus primeros meses de vida, los cachorros descubren el mundo con la boca.
Sí, todo lo llevan al hocico: juguetes, zapatos, plantas… y, a veces, hasta sus propias heces. 😬
Además, si han visto a su mamá comerse las heces para mantener el área limpia (un comportamiento completamente natural en la etapa de crianza), es muy probable que imiten lo que aprendieron observándola.
En la mayoría de los casos, esta fase desaparece sola a medida que el cachorro crece.
Pero si el hábito continúa en la edad adulta, entonces conviene explorar otras posibles causas.
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Problemas con la alimentación
A veces, si la comida que le das a tu perro no le proporciona los nutrientes suficientes o no logra digerirla bien, es posible que sus heces contengan restos de comida que resultan atractivos para él, aunque a nosotros nos pueda parecer desagradable.
En estos casos, cambiar a un alimento de mejor calidad y más fácil digestión puede hacer una gran diferencia, ayudando así a resolver este problema.

Aburrimiento, estrés o soledad
Un perro que está poco estimulado o que pasa muchas horas solo puede empezar a mostrar comportamientos indeseados como romper cosas, lamerse compulsivamente e incluso comerse sus heces.
Además, si lo hace para llamar tu atención, cada vez que le gritas o lo regañas, ¡le está funcionando!, aunque claramente no como tú quisieras.

Problemas de salud o parásitos
Algunos problemas digestivos o infecciones parasitarias pueden hacer que tu perro busque nutrientes donde sea posible, incluso en lugares poco adecuados.
Por eso, si tienes dudas, siempre es recomendable visitar al veterinario para realizar un chequeo general.
¿Qué dicen los expertos sobre la coprofagia en perros?
Este comportamiento afecta, según algunos estudios, aproximadamente a 1 de cada 6 perros adultos y a casi 1 de cada 3 cachorros.
Aunque pueda parecernos desagradable, los veterinarios consideran que es un problema relativamente común y tratable.
De hecho, un educador canino nos comentó en una ocasión:
«Veo casos así prácticamente cada semana, y cada perro tiene su propia razón para hacerlo».

Mi perro se come su popó: ¿Cómo lo soluciono? Tips prácticos
No existe una solución mágica, pero hay muchas acciones concretas que puedes poner en práctica para mejorar esta situación. Aquí tienes algunos consejos que te serán útiles:
✅ Lo que sí puedes hacer:
- Primero, considera cambiar su alimento por uno de mejor calidad y más digestible.
- También es importante desparasitarlo de manera regular.
- Además, procura recoger las heces lo antes posible para evitar tentaciones.
- Asimismo, asegúrate de estimularlo física y mentalmente mediante juegos, paseos y retos divertidos.
- Por último, refuerza siempre su buen comportamiento, premiándolo cuando no presente este hábito indeseado.
🚫 Lo que debes evitar:
- Regañarlo o gritarle (solo lo estresas más)
- Castigarlo (no entiende el motivo)
- Sentirte culpable (¡estás aprendiendo y cuidando lo mejor que puedes!)

En resumen: ¿Debería preocuparme si mi perro se come las heces?
Aunque este comportamiento pueda resultarte desagradable, en general no es algo alarmante. Sin embargo, es importante prestar atención, porque podría indicar problemas digestivos, deficiencias nutricionales o aburrimiento.
Por lo tanto, lo mejor es observar la situación, aplicar las recomendaciones anteriores y consultar a tu veterinario si tienes dudas. ¡Prevenir y actuar a tiempo siempre es buena idea!














